- ¿Sabes qué?

- ¿Sabes qué?
- ¿Qué?
- Quiero aprender a cocinar platos muy ricos, quisiera saber limpiar la casa sin dejar nada de polvo, quiero... No sé, quiero aprender a hacer las cosas de la casa para que en el futuro sea una buena esposa.
- ¿Así? Pues déjame decirte que yo quiero que seas mi esposa, no mi sirvienta. Yo no quiero que cada vez que venga del trabajo me esperes en la casa con una cerveza en la mano para darme, con la comida en la mesa... no. Yo quiero que cada vez que venga del trabajo me recibas con un abrazo, con esa sonrisa tan linda y con esos esos besos que me das. 

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