Te metes en tu página web, miras tus novedades, los eventos, los comentarios en fotos, etc., y de pronto te acuerdas de que tienes que dejarle a tu amiga en su tablón un comentario con una canción; te metes en su perfil e inconscientemente tus ojos desvían su trayectoria a comentarios anteriores y ves un comentario escrito por él como respuesta a algo que tu amiga le ha escrito. De repente sientes como la sangre se calienta, tus ojos se agrandan, miras ese comentario detenidamente mientras te vienen las ganas de coger el portátil y tirarlo por la ventana. Sigues observando esa pequeña conversación y empiezas a decir en tu mente o en voz alta ciertas cosas que no te esperabas. Al cabo de un rato te das cuenta de algo que no vas a querer admitir: estás celosa.
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