Qué quieres que te diga, me mata tu sonrisa.



Ya no sé si es normal el hecho de que cada vez que tú sonríes o simplemente escucho el sonido de tu risa, al instante sonrío yo. Sinceramente me encantaría hallar algún término que me ayude a resolver este pequeño enigma pero, ¿sabes qué? Me conformo con saber que tu sonrisa es una de las cosas que más me fascina ver, pero sobretodo me gusta la tuya que, al decir verdad, es preciosa. Dios, cada vez que la veo es como si el maldito mundo se detuviese en ese mismo momento. A veces me matan las ganas de ser yo siempre la que te haga sonreír y reír en cualquier momento y lugar pero las cosas entre nosotros no son como a mí me gustaría ya que tus ojos no tienen el atrevimiento de mirarme de otra forma. Y me encantaría que me mirasen algún día así, pero por ahora me conformo con ver de vez en cuando esa maravilla de sonrisa que tienes y ser a veces, la creadora de ella.

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