De pronto te dice una serie de cosas que te hicieron una brecha en tu corazón, empiezas a llorar un oceáno de lágrimas. Él no se entera de ello y no tiene por qué enterarse. No te puedes creer lo que te acaba de decir. No te puedes creer que sea tan negligente para que te diga semejante cosa. Te duele al llorar, te duele el pecho, te quedas sin aliento, tus ojos enrojecen, tu alegría desaparece, tu ilusión se agota, tu vida va cayendo, tu amor inexplicablemente sigue ahí. Vuelves a leer lo que te dijo y vuelves a sufrir más. Esas palabras no te dejarán dormir esta noche. Esas palabras hicieron ápice en tu herdido corazón. Empiezas a pensar en cómo vas a hablar con él de la misma forma después de esto, en cómo será tu reacción al volver a verle. Y ahora en tu cabeza viene otro problema: cómo volverás a decirle te quiero como si nada te hubiese herido. Te gustaría gritarle miles de cosas en cara. Gritarle qué se cree él al decirte eso, qué consigue él con ello, por qué te lo dijo, por qué al parecer duda de ti sabiendo que eres demasiado fiel, etc. Ahora la rabia dominna en tu innterior. Ya no hay rastro de nada agraciado en ti. No te lo puedes creer. Nada de esto te lo puedes llegar a creer. Es demasiado estúpido como para poder llegar a malgastar tu tiempo en ello. pero la rabia te supera y no lo puedes evitar. Con lo mucho que le quiers, con lo mucho que le amas, darías lo que fuera por él, te preocupas por él, lloras por él, compartes tu vida con él y aún asi él desconfió de ti pese a que le entregastes tu corazón, y él en el pasado prometió cuidarlo y no hacerle ningún tipode herida. Pero él acaba de hacerte una herida demasiado profunda qa la que le va a costar mucho curarla.
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